Pero
antes, qué puedes hacer si tienes una escala de ocho horas en París?Pues muy fácil, si te compañía es de vuelo regular, facturar y así te quitas el equipaje den medio y sino, te pillas un autobús que te baje a una de las estaciones de tren, por ejemplo Montparnasse, que tiene consigna y las depositas allí, para hacer una pequeña maratón?
Bueno, después de dejar el equipaje a buen recaudó,sales de la estación por la puerta principal, frente a la Torre Montparnasse junto a las Galerias Lafallet, allí puedes tomar en las paradas que hay a la izquierda el autobús n°92, que te lleva directamente hasta los Inválidos, donde esta enterrado Napoleón, acto seguido, si tienes un poco de hambre y de camino hacia la Torre Eiffel, te puedes parar en alguno de los muchos restaurantes, de todo tipo y precio, que hay por las avenidas del paseo que te lleva hasta el parque que hay junto a la Torre, por probar entre en uno italiano, la verdad es que me apetecía una ensalada y algo de pasta, y de italiano, la comida y el nombre, los tres trabajadores, uno Tunecino, el más mayor, creía que era marroquí, otro era pakistaní y el tercero de Bangladesh, una Torre de Babel, que representa la realidad de la gran mayoría de las grandes ciudades de Europa (París, Londres, Barcelona, Madrid...)
Al único que no vi, fue al dueño, que si
era francés. Por cierto, desde que entre, todo lo qué pregunte o pedí, lo hice en árabe y nos entendimos perfectamente. Os tengo que decir igualmente que comí muy bien!
He incluso me invitaron a una infusión digestiva, pero el sobre lo llevaba yo!
De allí me diriji sin perder más tiempo hacia la Torre Eiffel dos manzanas más y se mostró toda esplendorosa.
Fui acercándome a ella y mimandola con la cámara de mi teléfono, ya nos conocíamos y la note algo mejorada, después de la última visita, hará unos tres años y medio, cuando estuve antes y después de hacer un Tour precioso por los Castillos del Loyra, con excelente compañía, que nos permitió disfrutar de los muchos rincones que tiene este país, la "France". En esa ocasión la estaban rehabilitando.
Bueno, después de piropearla con las fotos que le saque, me fui sin perder tiempo hacia el Trocadero, mientras me acercaba pude observar el control de seguridad, policía, vigilancia privada, e incluso el ejercito.
En unos de los típicos mercadillos de Navidad, me pasaron el típico detector de metales que se usan en los aeropuertos por el cuerpo y la mochila.
Otra de las cosas que pude observar fue la cantidad de turistas, normal por las fechas que eran y porque es la atracción más visitada de Francia, pero me llamo la atención, la cantidad de familias y grupos de jóvenes que hablaban el árabe de los diferentes países con esa lengua e incluso, los menos, marroquíes (paisanos nuestros, porque los entendía perfectamente)
Otra de las curiosidades que pude ver, sobre el puente que me permitia cruzar el rio por primera vez, fueron los famosos trileros de nuestras ciudades españolas durante varias décadas, lo curioso es ver, cómo hay gente que se para a observar?
Al otro lado del puente, pude disfrutar del chow que tenían unos jóvenes bailarines en una de las escaleras del Trocadero. Llegue justo para disfrutar de la puesta del sol, a pesar de que en el horizonte las nubes apenas permitían mostrarse al sol. Lo curioso es que eran las 16:45.
Después de disfrutar de las hermosas vistas, el alma o quizás mejor mi cuerpo me pidió un té calentito por lo que inicie mi paseo hacia el Arco del Triunfo, buscando un lugar donde sentarme a disfrutar de ese momento.
Y como cuando uno pide, el destino, te lo regala, me senté en una pequeña cafetería pastelería frutería y hasta marisquería parisina sacada de la película "Amelie". En rato que estuve pude disfrutar de trasiego de la gente que venia a comprar cada un@ aquello que buscaba e incluso pude observar como preparaban la cesta de fruta más original y ornamental que nunca había visto hasta ese momento?
Deje la cafetería para ir al encuentro del Arco del Triunfo, memorándum a tod@s aquellas personas que dieron su vida porque creyeron en un mundo libre, fraternal e igualitaria.
Con ese pensamiento y con la realidad que vivimos, emprendí el paseo de los Campos Eliseos hacia el monolito de la Concordia.
Y así manzana a manzana fuy observando cada uno de los establecimientos y sus lujosos escaparates, que parecían que competían por llevarse el título de ser los más ostentosos.
Más adelante a ambos lados de la gran avenida, me recibieron numerosos puestos de atracciones para l@s niñ@s, que les permitían disfrutar de su inocencia pero también habían puestos que ofrecían alimentos variados, quesos, dulces, llamándome la atención un cartel que se repetía en muchas ocasiones "CHICHIS", intuía lo que podían ser, pero ante la duda, quien que me resolverla así que lo pregunte y la respuesta era lo que me esperaba "Churros".
Con una sonrisa aun en mi cara, les pedí que me pusieran "une chocolate avec deu chichi", que me vinieron estupendamente, porque la noche había hecho que bajará la temperatura hasta los 7°C, aún con el sabor de lo degustado seguí mi paseo hacia el final de este, donde la gran noria que iluminaba al monolito cada vez se hacía más grande.
Antes de llegar a la plaza me introduje en un área de los jardines que habían habilitado para crear un bosque encantado donde pude disfrutar como un niño observando las caras de ellos ante las figuras que recreaban ese bosque, tomando un especial protagonismo un árbol con ojos y por supuesto varios Papas Noeles.
Una de las situaciones que me llamaron la atención después de las caritas de los niños fue ver como familias enteras de musulmanes (evidentemente me guió por sus vestimentas y por el idioma que hablaban, árabe) querían hacerse la foto junto a Papá Noel.
Con las imágenes aún en mi retina prosegui mi paseo. Justo antes de llegar al monolito un haz de luz llamo mi atención y entonces pude volver a verla totalmente estrellada gracias a la luminaria que enredada a su estructura se encendía y apagaba haciéndola aún más hermosa si cabe, la Torre Eiffel.
Busque un punto desde el que pude retratarlas a las dos, en un gesto en el que la colosal Torre Eiffel le envía sus rayos de luz como si le quisiera decir algo a la pequeña Concordia?
Igualmente, me pare a pensar que con el frio que hacía, ni me invitaba nada el subirme a la Noria?
Así que, después de volver a hacer una última mirada panorámica al entorno, me gire, para seguir mi paseo hacia los jardines de las Tullerias y luego el Louvre, para desde allí cruzar de nuevo el río e ir lo más rápidamente posible hacia la estación de Montparnasse, donde daría por finalizada mi fugaz paseo por París.
Para llegar hasta la estación utilice como referencia la gran Tour Montparnasse iluminada sobre las Galerías Lafayette.
Recogí mi equipaje, me acerque hasta la parada del autobús que me volvería a llevar hasta el aeropuerto, donde iría a facturar y esperar el embarque a mi siguiente destino, “Isla de la Reunión”.
Una vez más tengo la suerte de poder desearos lo mejor a tod@s.
Besos y abrazos.





